ÁGUILA ROJA T9: Capítulo 112

En el Capítulo 112 y noveno de la 9ª temporada de “Águila Roja”, los Montalvo se instalan en Palacio, embelesados por los deleites que allí encuentran. Sátur queda fascinado con las ropas y los manjares, Gonzalo con los libros de la biblioteca, y Alonso con las espadas. Pero mientras Sátur se aprovecha de los excesos, Gonzalo se lamenta de no poder repartirlos con el resto del pueblo.

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(Fuente: TVE)

El reencuentro padre-hijo no tiene desperdicio. El Rey se ha vuelto bipolar, de querer matarle a querer abrazarle, quien sabe con qué oscuras intenciones. Se presenta en sus aposentos con un “Lo siento”, y como si fuera el genio de la lámpara maravillosa, le dice que le pida lo que quiera, y como devolverle a su difunta madre no puede, le pide menos dureza en los castigos a la plebe. Se lo concede, y hace una fiesta en su honor. Gonzalo en modo ONG intenta desviar ese gasto al pueblo, pero el Rey por ahí no pasa. Después de pelearse y vencer al mejor espadachín real por sus malos modos con Anaís y su hijo Alonso, recibe un tiro del envidioso de su hermano, que no soporta los celos de no haber sido invitado como él.

La escena del tiro surrealista. Hernán se cuela en Palacio sin ser visto por los guardias, podría haber matado al mismísimo Rey, que estaba a escasos metros de él, y tan felices. Mucha fiesta por todo lo alto en nombre de Gonzalo, pero cuando le disparan los únicos que corren a auxiliarle son Sátur y Alonso. Como siempre en esta serie, se recupera completamente sin ninguna secuela, entre el tiro y el corte de la espada, casi casi nos sale tullido de Palacio.

A la reina, más avispada que Alonsillo, no le cuadran las cuentas sobre la invitación de su esposo a un simple maestro. Ver al hijo pequeño del Rey, único heredero legal por el momento, con Alonso, su sobrino, fue muy tierno. El niño lloraba como intuyendo que estos le van a quitar el trono. 😛

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(Fuente: TVE)

Al personaje de Cipri siguen sin darle dignidad, no bastaba con dejarle al margen, tenía que ir el comisario a repartir su ira, mientras él se lleva las tortas, Sátur los agasajos. Y eso que el hombre ha cambiado su carácter depresivo y lastimero por otro más alegre. En Palacio, Sátur no le ha dejado ni chafardear un poco, le coge la carta y casi le da un patada. Otra que no tiene buen final es Anaís, al menos las clases son productivas, y ya sabe construir frases: “Me has cambiado la vida”. Cuánto tardará Gonzalo en confesarle que está enamorado de otra, y cuánto tardará Sátur en confesarle a su amo que Margarita está embarazada, que como no la vea por el telescopio en su cabaña estilo Heidi, no se enterará hasta casi el final de la serie. Esperemos que el reencuentro sea antes que nazca el bebé.

Lucrecia sigue defendiendo sus intereses por encima de todo, y a estas alturas, una simple canción de las de autobús de excursión de colegio no van a conseguir ablandarla. En un plis plas engaña a la familia pescaíto al hacerles firmar una renuncia al hijo. La hija es la parturienta más feliz que he visto nunca sufriendo contracciones, pero cuando le quite a su hijo se le borrará esa sonrisa permanente de la cara de golpe. Lo de Soledad sigo sin entenderlo, alguien con tantos valores, enamorada de una arpía, sin piedad ni amor por nadie que no sea el propio, es de las cosas que más me chirría en esta serie. Imagino que sufre algún extraño síndrome, similar al de Estocolmo.

A falta de 4 capítulos para el desenlace final, queda en el aire la pugna final por el trono. Malasangre ha apostado por Gonzalo, ha cogido a Sátur de cómplice, para que le ayude en su misión, sabiendo que el criado anhela quedarse en Palacio. Hernán, como primogénito, luchará por el poder cueste lo que cueste, y según los avances, diría que Lucrecia está esperando otro hijo.

La audiencia vuelve a subir, liderando con un 16,6% de share y 2.731.000 espectadores.

 Avances detallados Capítulo 113 ¡SPOILERS!