LA EMBAJADA: Capítulo 8: Lluvia de millones

El capítulo 8 de “La Embajada” vuelve, después de una semana de parón por el debate político. Las cosas siguen estando tensas, cada cual mirando por su propio interés.

Eduardo se ve amenazado por el embajador con la llegada de Verónica, sabe que están removiendo el caso de la extraña muerte de Schultz, el anterior embajador, y que Ester anda metiendo la nariz en el negocio redondo de envío de dinero en las cajas de té, a nombre de Zambrano Invest. La mejor manera de deshacerse de ellos es parar la extradición, y acelerar que la juzguen. Tira de contactos para conseguirlo, y a pesar de las llamadas extraoficiales a la monarquía por parte del embajador, no hay nada que hacer, y deberá cumplir condena en España, una vez juzgada.

Roberto, en su estilo, y con muy pocas luces ha sido el causante de tanto alboroto, al confesar a su hermano que Ester había investigado la polémica empresa. Su relación con Ester se ha roto, porque ella ya no confía en él, sabe que le ha mentido, y no tolera que venga a intentar ayudarla. También le ha propinado un puñetazo a su hermano, consciente de que es el causante del drama que está viviendo Ester.

8lae 4

(Fuente: Antena 3)

Las investigaciones de Verónica y Luis empiezan a dar frutos, saben que envió un mensaje cifrado 3 días antes de morir. Lo que no encaja es que Schultz era más corrupto que toda la embajada junta, y posiblemente su acusación sería para quitar de en medio a Eduardo. La autopsia que Romero llegó a ver decía que no tenía agua en los pulmones, por lo tanto, lo asesinaron antes de tirarlo al río. Su chófer nunca apareció.

Lo mejor del capítulo ha sido la aparición del fantasma de Bernardo a Eduardo en forma de alucinación, con boquete en la cabeza incluido. A pesar de su lado perverso innegable, tiene su cargo de conciencia, y gracias a ello, casi ha confesado ser el asesino de Schultz, aunque a lo mejor no es tan simple, y su muerte esconde más sorpresas.

Por lo demás, el capítulo más de lo mismo, comisiones por aquí, intereses por allá, y así es como Paco Cadenas ha conseguido su ansiada concesión. 

Patricia sigue estresada, Eduardo no confía en ella, y ella no confía en Romero, puesto que todo lo que pueda contarle la salpica en primera persona. Su socio Eduardo rompe peras con ella, y la deja fuera de juego.

La escena más peliculera ha sido la lluvia de billetes, de un ventilador de techo, que tenía escondidos el anterior embajador. Y el punto álgido del capítulo ha sido el final, con la llegada de Carlos, por fin, con carita de cordero degollado. A ver que cuento chino, o tailandés, en este caso, se inventa para que le vuelvan a abrir las puertas. El revolcón Claudia-Carlos peligra de ser descubierto por Papá Luis, con el hallazgo de cámaras, y esperemos que no llegue a oídos de Ester, porque ya lo que le faltaba a la chica para hundirse del todo.

La audiencia baja ligeramente situándose en un 14,5% de share y 2.429.000 espectadores. 

No te pierdas los avances detallados del próximo capítulo. ¡Spoilers!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *